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27 de septiembre de 2011

1970s: Década de extremos

La combinación de fuertes ideologías políticas y sociales, convivieron con la intensidad de la música disco y los estilos étnicos haciendo de los años '70 una década muy particular. Plasmada en los pantalones Oxford, las altas plataformas, el poliéster, los grandes estampados y las combinaciones extravagantes de colores. Se usaban la maxi, midi (a la rodilla) y minifalda, las botas de caña alta, tejidos artesanales y el flower power hippie.
Las corrientes geográficas en la moda crean una sucesión de prendas hindúes, japonesas, rusas, africanas y el conocido "gaucho look". La bikini de corte bajo es obligatoria en todas las playas del mundo.
Se impone el jean como pieza básica en la vestimenta tanto femenina como masculina. Los jeans de diseño nacieron en los '70, cuando Gloria Vanderbilt, Fiorucci y Calvin Klein lanzaron nuevas formas y colores que desbancaron, por algún tiempo, a las marcas tradicionales.
Diseñadores como Sonia Rykiel y Emanuelle Khank presentaron indumentaria prêt- à- porter que era elegante y funcional a la vez. Otro influyente diseñador fue Kenzo Takada, quien hizo su debut en París en 1970. Sus creaciones realizadas con tejidos comunes para kimonos aparecieron en la portada de la revista Elle. Representó un aspecto contracultural de la época al centrarse en diseños cotidianos y distendidos, utilizando materiales tradicionalmente orientales de formas inusuales.
Habiendo iniciado su carrera con Christian Dior, Yves Saint Laurent llegó, en los `70 a ser un prodigio en el mundo de la moda. Sus conjuntos, inspirados en la ropa cosaca, señalaron el punto culminante en las tendencias de la década. Fue él quien impuso el clásico smoking negro para mujeres. También ideó vestidos inspirados en el Sahara y suntuosas creaciones en brocados y terciopelos.
Como movimiento contrario a la moda futurista de la década anterior, las tendencias volvieron a una apariencia más natural. Entre ellos se favoreció la moda hippie y folk. El jean, en particular, se convirtió en símbolo de la prosperidad americana, de las estrellas de Hollywood y de la juventud rebelde, que impulsada por la guerra de Vietnam, comenzó a manifestarse en contra del establishment. Los hippies no aceptaban los parámetros sociales ni morales de la sociedad tradicional. Su apariencia se destacaba por el cabello muy largo y lacio, en hombres y mujeres por igual; confeccionaban sus propias ropas y preferían los jeans de aspecto gastado.
El punk fue uno de los temas máximos en la moda de los '70. Surgido de un breve culto callejero contrario a las modas, acabó representando algunos de los ideales fundamentales de la época. En esos años Malcom McClaren lanzaba su grupo: los Sex Pistols y Vivienne Westwood abría su tienda "Sex" en Londres, donde vendía faldas escocesas, camisetas decoradas con frases lujuriosas, enormes botas de caña alta, cadenas y camperas de cuero provistas de pinchos. Este look se completaba con el pelo teñido de colores extravagantes, dándole formas imposibles (como picas puntiagudas) con mucho gel, o el estilo mohicano. Las perforaciones (piercings), terminaron complementando la imagen cuya influencia marcaría a diseñadores como Zandra Rhodes y más tarde, a Jean Paul Gaultier. En el distrito londinense de Kensigton, Barbara Hulanicki fundó la tienda BIBA, que, en el apogeo de su éxito llegó a ocupar la totalidad de unos grandes almacenes.
La jerarquía del mundo de la moda, que colocaba a la alta costura en la cima, comenzaba a tener una fuerte oposición de parte de las nuevas tribus urbanas que se dejaban ver por las calles de las capitales mundiales, de esta manera, hippies, punks, surfers, skaters, rastas, mods, rockers, entre otros, extendieron las barreras de los estilos posibles y a la vez manifestaban el constante desafío a lo preestablecido.





1 de septiembre de 2011

1960s: El poder de la juventud

La era de la producción en masa y la sociedad de consumo estaban en pleno desarrollo. La multiplicidad de sucesos tanto políticos como científicos serían cubiertos por la televisión y estarían a la vista de todo el mundo.  Se dará inicio a la Era Espacial, lo que tendrá su representación en el estilo futurista de genios como los diseñadores André Courrege y Pierre Cardin.
Las innovaciones tecnológicas colocarán nuevos materiales en el mercado, favoreciendo los plásticos y materiales no convencionales como el PVC y el metal, elementos esenciales para las construcciones semi arquitectónicas de Paco Rabanne, que construyó extraordinarios ejemplos de moda no convencional.
El arte hará lo propio y volcará en todo tipo de piezas las influencias del Pop Art (arte popular) teniendo su mayor exponente en Andy Warhol, y el Op Art (arte óptico): genial combinación de formas bidimensionales para crear la ilusión óptica de movimiento en tridimensión, generalmente en monocromía de blanco y negro.
Pero la genialidad en la forma se debe a la estructura de las prendas, ya sean vestidos, pantalones o sweaters, de la mano de  Yves Saint Laurent, quien comenzará como aprendiz de Dior y se haría cargo de la dirección creativa de su Casa de Modas, cuando éste fallece en 1957. Saint Laurent sería el encargado en presentar la silueta, o más bien, la figura geométrica que se adueñaría de los años 60: la forma trapecio. Más fácilmente reconocible en los típicos vestidos de cuello redondo y sin mangas, luego se extendería al resto de la ropa. A esta nueva forma se le sumaría el último GRAN cambio en la vestimenta femenina: la minifalda. Por primera vez en toda la historia las piernas quedaban a la vista casi en su totalidad. Lanzada por Courreges en su presentación de alta costura para la temporada primavera - verano de 1963 y popularizada y difundida en todo el mundo por la inglesa Mary Quant junto con las pantymedias.
La minifalda, que llegó a un largo de 34cm era una propuesta de moda informal, destinada a las jóvenes pero influyó en la moda femenina para todas las edades.
El estilo que promocionó Quant, era el de una mujer joven, muy delgada y con los ojos (en especial las pestañas) sumamente maquillados, que fue encarnado a la perfección por la modelo Twiggy.

Colección Mondrian 1965 de Yves Saint Laurent

Moda futurista

Twiggy